PULSÓMETRO

Entre la nostalgia y la alegría de cantar: Entrevista a Gabriela Moulouhi

Voz principal del grupo montrealés Canto Tango, Moulouhi llega a Montreal dejando atrás su arrabal de Buenos Aires. “Paradójicamente cantar tangos y folklore es mi manera de trabajar el desarraigo y la nostalgia de una manera constructiva”. 

GABRIELA ANA LIM  Admiradora de Nelly Omar, Barbara Streissand y Mercedes Sosa. Nacida en el porteño barrio de Floresta, no se cría en el seno de una familia de músicos pero “en casa había música y discos, mi mamá escuchaba Radio Nacional. La música siempre fue parte de mi vida”. A los siete años pide un piano. Luego viene el Conservatorio y el canto a los 15. “La voz siempre fue mi pasión, quizás lo más difícil era verme como cantante”. Llega a Montreal en 2005. Al año siguiente da clases en la Tanguería. “Teníamos un grupo de canto y hacíamos canciones de Argentina”. Canto Tango nace en el 2008. ¿Qué es Canto Tango?  Es mi grupo de música, mi gran excusa para cantar los tangos y folklore que más me gustan de Argentina. El nombre Canto Tango destaca que se trata de tangos cantados. Se conoce más el tango para bailar que las letras. Nuestro espectáculo se llama Chansons de l’Argentine. Se sabe que el tango viene de Buenos Aires pero fuera de la ciudad cada región tiene también sus canciones típicas. ¿Cuáles son tus temas favoritos?  Libertango (Astor Piazzola), Volver (Carlos Gardel). En folklore: Zamba de Lozano, Lloraré. Estas son canciones de tradición oral del noroeste argentino que canto a capela con caja: un tambor de mano. Se pueden cantar en grupo, el solista lleva la mayor parte de la canción y el grupo responde. En los conciertos canto tambien vidalas. Siempre hay una canción que enseñamos al público para que cante con nosotros. Es muy divertido porque tienen que aprender la melodía y frases en español. Es uno de los momentos más lindos del espectáculo. ¿El público francófono cómo entiende las letras de las canciones?  Presento distintos fragmentos de la canción traducidos. O bien hablo del personaje: “abandonado por una mujer”, es un guapo que hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere (La Milonga del 900). También presento las canciones por región. De Buenos Aires hacemos tangos, milongas y valses como El corazón al Sur. Continúo en la provincia de Corrientes del litoral argentino con El cosechero. De ahí cruzamos el río Paraná en balsa para ir a la cosecha de algodón en Chaco. Luego con La zamba de Lozano, llegamos a una región llamada la Puna, al pueblo del autor en la cima de una montaña. ¿En Argentina también cantabas?  Era mi profesión. Tenía mi escuela de canto y hacía espectáculos con repertorio internacional, Sefardí (música judío-española), incluyendo tangos y folklore. Mi formación está en la música. Vivía en el barrio de Floresta, Buenos Aires. En Montreal, el tango se dió como algo natural. Me pregunté qué proyectos podía trabajar. Cuando llegas a un país nuevo no sabes por dónde va a salir la cosa. Estaba preparada para hacer música pero no sabía qué. Lo más natural fue hacer música argentina. Como artista tienes la necesidad de transmitir lo que eres. No te das cuenta qué te identifica hasta que tomas distancia. Hay una cuestión de nostalgia en el tango y un lazo con la tierra en el folklore. Paradójicamente cantar estas canciones es mi manera de trabajar el desarraigo y la nostalgia de una manera constructiva. ¿Darse cuenta fue instantáneo?  Fue un deseo que tuve en seguida pero me resultaba muy doloroso. Ensayaba El Corazón al Sur y cuando canto la sombra de mi vieja en el jardín, me quebraba… Me llevó cierto tiempo hacerlo sin angustia. ¿Qué generas en el público argentino?  Con Volver me dicen: “casi se me pianta un lagrimón…”. Supongo que lo viven de la misma manera que yo, con una mezcla de nostalgia y alegría. www.cantotango.com