Chile Vuelve a Fojas Cero: Víspera de Nuevo Plebiscito

MARCELO SOLERVICENS

El 17 de diciembre 15 millones de electores en Chile y unos 130 mil inscritos en el exterior, deben votar “A Favor” o “En Contra” de una segunda propuesta de Constitución; adoptada esta vez por los partidos derechistas Republicanos y Chile Vamos, mayoritarios en el Consejo Constitucional elegido en mayo pasado. 

Las últimas encuestas publicadas antes de la “veda” impuesta a dos semanas antes del plebiscito apuntan a una victoria del voto “En Contra”, pero existe incertidumbre sobre el resultado final por la feroz campaña de miedo al delito y culpas contra el Gobierno progresista de Gabriel Boric de parte de la derecha y los medios empresariales y las redes sociales que controla.

En efecto, producto de la holgada mayoría calificada obtenida por la ultraderecha y la derecha en la elección del Consejo Constitucional de 50 miembros de partidos políticos la propuesta de nueva Constitución es a la imagen y semejanza de los “verdaderos chilenos” de acuerdo a Beatriz Hevia, presidenta del Consejo Constitucional y miembro del ultraderechista Partido Republicanos. Una afirmación polémica que confirma que la Nueva Constitución no es la “casa de todos”. La agresiva franja televisiva confirmó la arrogancia derechista con la polémica frase, “que se jodan”. 

Lo cierto es que la propuesta de Nueva Constitución no hace más que profundizar el carácter neoliberal de la actual constitución pinochetista y promete destruir diversos avances logrados en los últimos 33 años. Por ejemplo, ella cuestiona el limitado avance en materia de derechos reproductivos de la ley conocida como “aborto en tres causales”, al contraponerle el derecho de “quien está por nacer”, un retroceso inaceptable para las mujeres. Ello se agrava con otras disposiciones como la extensión inédita de la objeción de conciencia no sólo a nivel individual sino que además institucional. 

Profundiza el Estado subsidiario

También profundiza el Estado Subsidiario y refuerza la “libertad de elegir”. Por un lado protege las administradoras de fondos previsionales (AFP), contra la instalación de un sistema de reparto solidario en pensiones. Por otro, la constitucionalización de la propiedad de los fondos, llevaría incluso, a dejar sin efecto la ley, apodada “papito corazón” aplicada a quienes rechazan pagar pensiones de alimento. La profundización de la lógica, subsidiaria refuerza las Isapres y el desigual acceso a la salud; además de consolidar la educación como un negocio. Ella no solo mantiene la privatización del agua, sino que abre paso a la concesión a privados de espacios públicos como plazas, playas y calles. 

De acuerdo a expertos, agrega limitaciones a la potestad reglamentaria del gobierno nacional, regional y municipal, lo que por defecto, impediría entre otros efectos el acusar narcotraficantes cuando la sustancia prohibida no esté explícitamente inscrita en la ley. Destaca además, que la propuesta de la derecha, vuelve a aumentar el quórum de cambio constitucional a 3/5, borrando la disminución del quórum a 4/7,  adoptada en agosto de 2022 por el Congreso.

Ello explica que las encuestas prevén una evidente y necesaria victoria del “En Contra”. Ahora perdería la derecha y la ultraderecha. La misma que con una masiva campaña mediática, escondiendo sus líderes más desprestigiados, prometió una mejor y con “amor”, “otra mejor”, consiguió un masivo rechazo (61.86%) el 4 de septiembre de 2022, para la propuesta de nueva constitución progresista de la Convención Constitucional. 

Pero la incertidumbre persiste. Por un lado, el plebiscito constitucional del 17 de diciembre en Chile, no concita el interés de la contienda anterior. Quizás, precisamente, porque es la segunda vez, en poco más de un año que la ciudadanía es convocada a definir la Carta Magna. Varios observadores argumentan que ese desinterés ciudadano con el plebiscito, está ligado a que esta vez el proceso estuvo estrictamente controlado por un Congreso que designó por cuoteo un comité de expertos  y por partidos políticos con muy bajo índice de confianza ciudadana que disputan entre ellos.

Vitriólica campaña del miedo por parte de la derecha

Por otro lado, ante la perspectiva de una derrota anunciada por las encuestas, Republicanos y Chile Vamos, desarrollan una vitriólica campaña de miedo al delito y de culpas contra el Gobierno progresista de Gabriel Boric, a pesar de que este ha centrado su gestión en el combate a la delincuencia. Para algunos, el efecto de esa campaña es que acentúa la desconfianza en el conjunto de la clase política, porque los problemas ligados a la delincuencia no son recientes. Otros prevén que como la percepción de inseguridad afecta al 90% de la población según la  ENUSC, criticada por algunos estudios, mide más bien el éxito de los medios de comunicación empresariales en apoyar la campaña de la derecha. 

El conjunto de la clase política afirma que sea cual sea el resultado del plebiscito, se cerrarán los debates constitucionales, por un tiempo o por décadas. Lo concreto es que, se vuelve a fojas cero: a la persistente inestabilidad de la sociedad chilena, por causas estructurales ligadas al agotamiento del modelo neoliberal, a la profundización de las desigualdades sociales, a fragilidades que hacen ilusorio el discurso neoliberal del triunfo individualista Todo ello, en el marco de una crisis del sistema político instalado en 1990. Se vuelve a fojas cero porque el resultado del plebiscito no resolverá esos problemas y pone en cuestión el fracaso del intento de canalización del descontento de octubre de 2019, en un cambio de la constitución dentro del marco institucional heredado de la dictadura. Una estrategia que con el tiempo va apareciendo como una nueva lección de “gatopardismo”.