PULSÓMETRO

¿Cómo manejo las rabietas de mi hijo?

Muchos padres no saben cómo actuar frente a las rabietas de sus hijos y peor si estas son en público. Las berrinches son parte de la vida diaria de todos, aunque pueden ser menos habituales en unos que en otros. La clave es saber cómo controlar estas conductas sin que escapen al control. FOTO: CHRISTINE SZETO

Haydeé Campos G.

Cada niño es un mundo diferente, con diferente personalidad y carácter que se van marcando con el paso de los años. La mayor parte del tiempo, las rabietas son reflejo de la frustración que sobrepasa el límite de tolerancia de nuestros pequeño. No se alarme si su hijo hace rabietas, lo que debe aprender a controlar es el nivel de estas y, sobre todo, si son frente a otras personas. Las madres conocen perfectamente a sus hijos y saben qué cosas lo sacan de su zona de confort y qué situaciones lo podrían descompensar.

Evite las rabietas de su hijo sin que usted comprometa sus propios límites porque no aportan nada positivo para ninguno.

En conversación con Pulso, la psicóloga terapeuta, Rosalba Muñoz, recomienda no desafiar ni delimitar las cosas que hay que hacer y no hacer. “No se debe acorralar a los niños a situaciones en donde la única alternativa es explotar y hacer rabietas. Lo importante, es asegurarse que cuando realice los berrinches no se lastime ni se haga daño. La clave es que la tolerancia permanezca bajo control y no altere al pequeño, la madre y a las personas que están alrededor.

No trate de manejar la situación con la fuerza física, tratando de sujetarlos por el brazo porque solo logrará alterarlo más. Simplemente, asegúrese que si se va a tirar al suelo no se vaya a lastimar al hacerlo. No ofrezca ninguna recompensa ni ningún castigo por un berrinche. Los niños saben cómo manipular a los padres y solo logrará que sean ellos los que manejen la situación y no al revés”.

No se frustre si su hijo realiza algún berrinche o rabieta frente a otras personas y lo peor en lugares públicos. Maneje la situación de la mejor manera relajadamente. A medida que su hijo crezca, podrá manejar mejor las cosas y las rabietas cesarán. Eso significa que tendrá menos frustración extrema que lo puedan descompensar en su vida diaria. Si siente que no puede manejar la situación y que las rabietas de su pequeño son excesivas y fuera de lo “normal” no dude en pedir ayuda y consultar a un especialista.