Se apaga la luz de la poeta salvadoreña, Ana Lilian de Pacas

Su partida cubre de luto a la comunidad latino-quebequense.

YENSY ORTIZ

Con su pluma plasmó Sueños y Realidades, una publicación en la que mostró su entrañable amor por la nación salvadoreña. Aunque alejada físicamente, sus pensamientos estuvieron siempre cercanos a la tierra que la vio nacer, y eso lo demostró en cada uno de los versos de su poesía.

“Y aunque perdí lo mejor, es mi terruño querido, por eso déjenme aquí… es todo lo que les pido. Porque aquí yo concebí el color azul violeta y también aquí forjé ambiciones de poeta”, escribió la también co-fundadora del club de lectura Voces y Escritos en su composición Golondrinas, texto que forma parte de su libro Pulsando la Lira.

Ana Lilian de Pacas murió el pasado 1 de agosto, en la ciudad de Montreal, a pocos días de su 85 aniversario de vida.

Amante de la rima, doña Ana, como muchos la conocían, nunca fue ajena a lo que ocurría en El Salvador. Sus escritos, mezcla de poesía y de acontecimientos, relatan las consecuencias del conflicto armado, la añoranza por la patria que abandonó junto a su familia a finales de los 80, así como diversos temas relacionados al sufrimiento humano.

En 1998, de Pacas escribió sobre la tormenta de hielo que dejó a oscuras y paralizó el sur de Quebec; ese mismo año, documentó los estragos ocasionados por la tormenta tropical Mitch que azotó centroamérica, y tres años más tarde, los fatídicos terremotos en El Salvador.

También le dedicó sonetos al poeta Roque Dalton, a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, declarado santo en Roma, Italia, en 2018; a las víctimas de la masacre del Mozote, Morazán, ocurrida en 1981 a manos de militares salvadoreños, a la mujer, a la familia, a la poesía misma, su principal fuente de inspiración.

“El trance riguroso se aproxima y el destino me obliga a que te deje; yo tengo que partir, aunque me pese, dejándote mi adiós en esta rima”, extracto de Despedida de su libro Pulsando la Lira.

Una vida de reconocimientos y escritos

Los trabajos de Ana de Pacas han sido reconocidos en Montreal. En 2002, obtuvo el tercer lugar por su relato El Cuento de la cuñada, en el certamen La Voz y la Pluma del periódico La Voz. Dos años más tarde, el segundo lugar en ese mismo concurso por el cuento Se Buscan.

En 2013, el viceministerio de Salvadoreños en el Exterior le otorgó el reconocimiento de Salvadoreña distinguida por su contribución a la cultura cuscatleca. En 2017, recibió el premio Álamo a la mujer hispana, de la Asociación Latinoamericana de Montreal, entre otras distinciones. 

En 2022, su nombre también figuró en el libro Cuál es tu historia, un premio a la escritura organizado por el departamento de estudios hispánicos de la Universidad de Montreal, donde su biografía salió a relucir.

Entre sus obras publicadas figuran: Elena Casamalhuapa (novela corta, 1996), Cascada de Poemas (poesía, 1997), Sueños y Realidades (poesía, 2001) y Fiesta de Palabras; poesía de la que se hizo una prueba de edición limitada en 2012, debido a que no se encontró patrocinador; así como Pulsando la Lira, en 2015.

Servicios funerarios 

Este sábado 12 de agosto, familiares y amigos podrán decir adiós a la poeta durante la exposición de su cuerpo en la sala funeraria Urgel Bourgiel, en  6700 Beaubien Est, en el horario de 3:00 a 8:00 p.m.

Acto seguido se procederá a la ceremonia funeraria.

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Mensajes en memoria de Ana de Pacas:

“De Ana extrañaré sus abrazos y esa manera de tratarme con tanto cariño. Extrañaré sus consejos en cuanto a técnicas de escritura poética y en general extrañaré a esa mujer tan sabia y ordenada que me mostró que la poesía también puede ser nuestro refugio y el elemento catalizador de nuestras cuitas existenciales. No escriba si no lo siente ahí en el pecho», me dijo un día Inés Melara, integrante del Club de lectura Voces y Escritos, en Montreal.

“El momento ha llegado para despedir a la escritora salvadoreña Ana de Pacas, su cuerpo descansa, su pluma y su papel también… su vida fue ejemplo de trabajo y resiliencia, salió siempre adelante no a pesar de todo, sino por encima de todo. Su rostro siempre iluminado con una gran sonrisa, sus palabras espontáneas y sinceras fueron siempre un estímulo para quienes la escuchamos. Hasta siempre querida amiga”, Luis Cortez, miembro del Club de lectura Voces y Escritos.