El cambio constitucional en Chile y los chilenos de Montreal

Panelistas en el debate sobre el cambio constitucional en Chile en el Centro Cultural Simón Bolívar. De izq a derecha: José del Pozo, Claude Morin, Ximena Cuadra y Osvaldo Núñez. | FOTO: KATHERIN SANTAMARIA

JOSÉ DEL POZO, PROFESOR ASOCIADO, DEP. DE HISTORIA, UQAM

En el pasado mes de octubre, la presidenta Michele Bachelet anunció el proyecto de crear una nueva constitución en Chile, a fin de reemplazar la que fue impuesta por la dictadura de Pinochet en septiembre de 1980. Si bien ese cuerpo legal ha sido objeto de algunas reformas importantes, especialmente en 2005, cuando se puso un término a la existencia de senadores designados, la mayor parte de sus disposiciones siguen vigentes. Además, esa constitución tiene el estigma de su origen ilegítimo.

El llamado de la presidenta ha suscitado esperanzas pero también dudas y críticas. El proyecto estipula que es el parlamento actual quien debe tomar dos decisiones claves. La primera es aprobar, a fines de 2016, y por una mayoría de dos tercios, el principio de cambiar la constitución. Esto es una gran incógnita, ya que exige que al menos una parte de la oposición esté de acuerdo con el cambio, lo que no está asegurado. Y si se aprueba ese principio, será de nuevo el parlamento quien decida si la nueva constitución será redactada por una asamblea constituyente o por los mismos parlamentarios. Se corre el riesgo de que la ciudadanía quede al margen de toda decisión sobre este importante proyecto.

Los chilenos que viven fuera del país luchamos durante años por obtener el derecho a voto en el exterior. Ahora que tenemos ese derecho, es natural y lógico que deseemos participar en el cambio constitucional. Con ese objetivo, la Fundación Allende de Montreal organizó el año pasado dos reuniones, una para discutir el proyecto del gobierno de Bachelet y otra para analizar los cambios constitucionales ocurridos en otros países latinoamericanos, como Colombia, Ecuador, Bolivia y Venezuela.

Estas reuniones, realizadas en el Centro Simón Bolívar, han permitido comprender los alcances y las limitaciones del proyecto actual en Chile, y conocer lo que se ha hecho en otros países: que la nueva constitución haya sido decidida por una Asamblea constituyente, que se haya dado importancia a la recuperación de las riquezas nacionales, y que se haya otorgado reconocimiento constitucional a los pueblos indígenas. Estas ideas podrían inspirar los debates que seguirán haciéndose durante el año 2016, para finalmente llegar a redactar un texto que represente en forma significativa a los chilenos de Montreal y enviarlo a Chile para participar, de alguna manera, en las decisiones que se tomarán en este año, decisivo para el anunciado (pero no garantizado) proceso de cambio constitucional. Invitamos a los lectores a estar atentos al llamado a nuevas reuniones.