PULSÓMETRO

Cambio climático: Legault debe pasar a la acción

Las consecuencias del cambio climático son cada vez más evidentes: inundaciones, sequías, deshielos, desertificación
La preocupación por el medio ambiente no fue el tema de la urna el 1 de octubre. Si hubiese sido, no podríamos comprender que la Coalition Avenir Quebec (CAQ) consiguiera formar un gobierno mayoritario. Su programa no contenía medidas de protección del medio ambiente. Más preocupación al respecto mostraron liberales y pequistas. Quebec Solidario (QS), que hizo una eficaz campaña centrada en medidas concretas para enfrentar la crisis climática, apenas consiguió una decena de diputados.

MARCELO SOLERVICENS

François Legault afirma haber escuchado la preocupación de los electores por el cambio climático. Durante el juramento de su gobierno Legault declaró tener una “sincera preocupación por los desafíos del medio ambiente”. Pero, si por sus obras los conoceréis, su primer mes de gobierno lo desmiente. François Legault enaltece su equipo económico, promete autopistas y promete reabrir la exploración petrolera.

Además, Legault no irá a la Conferencia de las Partes contra el Cambio Climático, de la ONU (COP24) en Polonia. Había priorizado asistir, apenas salió electo, a la Cumbre de la Organisation internationale de la Francophonie (OIF), para contentar al voto francófono.

La COP es un paso obligado de un primer ministro quebequense. La COP y la OIF son los únicos foros internacionales donde Quebec puede hacer escuchar su voz (sin la mediación del gobierno federal). Incluso los gobiernos liberales de Jean Charest y de Philippe Couillard jugaron un rol de primer plano en esos encuentros. Legault perdió la oportunidad de mostrar que tiene una “sincera preocupación por los desafíos del medio ambiente”.

Algunos observadores justifican su ausencia porque Legault estaría tratando de evitar dejar solos a sus ministros novatos. Pero esta COP24 es importante. Ella revisará los avances del Acuerdo de París, firmado por 195 países en 2015. Legault mandará, en su lugar, a la novata ministra del medio ambiente, Marie Chantal Chassé quien arriesga ser una pésima representante de Quebec. Ya metió las patas, creando uno de los momentos más incómodos de la política quebequense, según el comentarista Jonathan Trudel. Fue hazmerreir en medios sociales por su ignorancia sobre el impuesto del carbono impuesto por Ottawa a las provincias recalcitrantes gobernadas por escépticos como Doug Ford de Ontario.

La crisis climática se profundizará

Además, hay gran preocupación entre los ecologistas porque Quebec no cumpla su parte en la lucha contra el cambio climático. La reducción en 20% de los gases con efecto invernadero respecto de 1990 del plan de acción quebequense (2013-2020), está en peligro. Muchos, como el editorialista del Devoir, Robert Dutrisac, esperan que François Legault pase a la acción.

Y es que las consecuencias del cambio climático son cada vez más evidentes. El último informe especial del Panel intergubernamental sobre el Cambio Climático (IIPCC por sus siglas en inglés) reiteró la urgencia de pasar a la acción. Los 91 científicos de 44 países adelantaron a 2040 el desastre ecológico, si la tasa de calentamiento global promedio continúa. Allí se alcanzará el temido aumento de 1.5 grados Celsius en relación a la era preindustrial.

Los últimos tres años ya fueron los más cálidos registrados desde 1880. Los efectos se hacen sentir con incendios forestales, olas de calor, huracanes y tifones. El deshielo del Océano Ártico, amenaza la extinción de especies animales. La disminución de 70 a 90% de los arrecifes marinos, hábitat de la cuarta parte de las especies marinas, afectará la cadena alimenticia. La corriente migratoria de las víctimas del cambio climático se transformará en legión según el Banco Mundial. Las consecuencias económicas se calculan entre US $54 y $69 billones. El IIPC estima que se requiere reducir las emisiones de dióxido de carbono al 45% de los niveles de 2010, para 2030 y la eliminación completa en 2050.

La CAQ y el desafío del medio ambiente

El Acuerdo de Paris, firmado por 195 países en 2015, no es vinculante, lo que permite la demagogia de los gobernantes. Quebec ha jugado un rol de primer plano, aunque como otros gobiernos no ha hecho lo suficiente. El ministro y vedette Legault debe pasar a la acción Cambio climático del movimiento ecológico francés, Nicolas Hulot renunció porque el presidente francés Emmanuel no transformó en políticas sus promesas.

Provoca dudas la factibilidad de equilibrar la transición energética con el crecimiento económico y la construcción de oleoductos, prometida por Justin Trudeau. Causan temor los gobernantes climático-escépticos, émulos de Trump, que retiró su país del Acuerdo de Paris. Preocupa en América Latina, el efecto sobre la Amazonia de la desaparición del ministerio del medio ambiente prometida por el nuevo presidente brasileño Jair Bolsonaro.

Algunos derrotistas temen que ya sea demasiado tarde. Ya no bastan los gestos cotidianos individuales. Se requiere cambiar el modo de producción. Ir incluso más allá de las tímidas propuestas en la campaña por Quebec Solidario. Pero, no será el gobierno de la CAQ quien abra nuevos rumbos. Solo la movilización ciudadana  podría obligar a un cambio de rumbo.