PULSÓMETRO

Quebec: Campaña electoral sin tema principal

MARCELO SOLERVICENS

El 23 de agosto comenzó la 42ª campaña para las elecciones en Quebec. Más de seis millones de electores elegirán 125 diputados y definirán el 1º de octubre el próximo gobierno. El inédito 40% de indecisos, según algunas encuestas de opinión, mantiene el suspenso sobre el resultado de una campaña sin tema principal. 

Incertidumbre

La campaña de la primera elección a fecha fija empezó hace meses. Pero, a un mes del escrutinio, más de un tercio no decide aún por quién votará. 

La sorprendente victoria de Justin Trudeau en las elecciones de 2016 mostró la creciente importancia de las campañas electorales. Varios factores lo explican. El elector medio vitrinea las ofertas de los partidos, tiende a decidir en la urna misma. Influye también el cinismo y las campañas negativas en los medios sociales. La generación de los 18-34 años, antes prefería Quebec Solidario (QS) o el Partido Quebequense (PQ). Ahora apoya mayoritariamente a los liberales (PLQ).

La ciencia política afirma que gana quien define la agenda y el tema de campaña. La mayoría desearía un cambio de gobierno, cansados por más de 15 años de gobiernos liberales. Pero, la división en tres partidos y la elección uninominal por circunscripción obligan a un voto estratégico difícil de definir.  

¿Seriamente?

Esta vez, la cuestión nacional no es tema principal. Una novedad. Aunque Jean-François Lisée prometa hablar de soberanía, el PQ se presenta seriamente (serieusement) como partido de buen gobierno, mientras prepararía la soberanía para un segundo mandato.

Se trata de una apuesta arriesgada: El PQ bajó en las encuestas (19%). Los soberanistas se sienten libres de votar por otros partidos. No consiguió formar un pacto progresista con Quebec Solidario (QS).

Comenzó sin errores graves. Consiguió articular una convergencia no partidista, condenando cualquier revisión del control de la producción agrícola (gestión de l’offre) en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), exigida por Donald Trump. ¿Conseguirá Lisée erigirse como alternativa de gobierno contra los liberales?

¿Liberales a pesar de todo?

La decisión pequista dejó al PLQ sin el espantapájaros soberanista que le permitía controlar su clientela federalista. Ahora, propone ser el gobierno que facilita la vida de los quebequenses. 

Su desafío es conseguir que los electores olviden los costos sociales de la austeridad de su comienzo de mandato: la criticada reforma Barrette del sistema de salud; los recortes salvajes en los servicios de educación; el desmantelamiento de la estrategia participativa de desarrollo local (CDEC, CRÉ, etc.); las acusaciones de corrupción de la Comisión Charbonneau. Los liberales fracasaron en resolver el tema del vivir juntos. 

El gobierno de Philippe Couillard (PLQ) anunció millones de dólares en proyectos y programas de todo tipo, en los últimos meses. Publicita el buen desempeño de la economía y el bajo desempleo. ¿Lo conseguirá?

Pero el ejercicio es difícil. Hasta la nota de pase entregada por la Auditora General sobre la situación fiscal y el margen de maniobra del gobierno, sirve para que las promesas de sus adversarios sean posibles. 

¿Ahora?

La Coalición Avenir Quebec (CAQ) de François Legault ganaría las elecciones esta vez (maintenant). Caracolea primero en las encuestas desde hace meses. Sus adversarios afirman que es porque los electores no han leído su programa. La campaña sindical de los profesionales del gobierno de Quebec denuncia que un gobierno caquista sería un avatar del gobierno Couillard. 

La CAQ es un partido a la derecha de los liberales, si se consideran las afirmaciones del libertariano Youri Chassin, entre otros. 

El ex empresario François Legault representa a la CAQ. Legault es un exministro del PQ, un converso federalista que absorbió la derechista ADQ de Mario Dumont. Legault juega su última posibilidad de ser primer ministro. 

Para concretizar el apoyo que auguran las encuestas, deberá evitar errores. La primera semana de campaña indica que le será muy difícil. 

¿Populares?

Muchos esperaban que el debate entre federalistas y soberanistas fuese reemplazado, de una vez por todas, por la disputa entre propuestas de izquierda y de derecha. QS esperaba ser el principal beneficiado de tal debate. Ello, frente a las promesas socialdemócratas del PQ, que olvida cuando es gobierno. Ante las propuestas de corte de servicios y reducción del Estado de la CAQ, QS esgrime un proyecto de sociedad solidario y popular acorde con los desafíos del siglo 21. Lo muestran las reacciones de sus adversarios a su audaz proyecto de combate contra el cambio climático. Confirma la falta de voluntad de la clase política. Está en juego el objetivo de representación fuera de la isla de Montreal. ¿Conseguirá crecer?

¿Votar?

Al terminar la primera semana de campaña ningún partido ha conseguido imponer el tema principal. Ni siquiera el cambio, a como dé lugar. Algunos temen que la división del voto opositor favorezca una victoria liberal. Mientras tanto, cada día se acumulan promesas puntuales dirigidas a fracciones precisas del electorado (familias, regiones, etc.). Difíciles de seguir. Lo más plausible es un gobierno minoritario. Nadie se atreve a apostar. Todo depende de la campaña… y de su voto.