PULSÓMETRO

Nos comunicamos sin vernos, sin mirarnos a los ojos

Carmen González
Directora del Centro de Orientación Paralegal y Social para Inmigrantes (COPSI)

A pesar del verano tan caluroso que tuvimos COPSI asistió a diferentes reuniones, formaciones y manifestaciones.

La situación de los menores hijos de inmigrantes que atravesaron la frontera junto con sus padres, y que han sido arrestados por la policía de Estados Unidos nos llevó a denunciarla y a gritarla en las calles de Montreal. Lamento el hecho de que no fuéramos muchos los que fuimos a manifestar. Me llamó la atención la poca cantidad de personas porque se trata de una situación que nos toca a todos como inmigrantes que somos, como padres de familia, pero sobre todo como seres humanos.

Otro hecho que no solo denunciamos, sino que pedimos al gobierno canadiense es que intervenga en lo relativo al asesinato de los líderes sociales en Colombia. Están exterminando a los más humanos entre los humanos. A los que creen y luchan por sus derechos y por los derechos de sus compatriotas. Y también en la manifestación éramos muy pocos. Y tanta indiferencia duele.

Corazoncitos

Estamos en la era de las redes sociales y todos sabemos  el poder que ellas tienen. Sabemos que se han logrado triunfos, solo compartiendo una noticia, pero hay momentos en que hay que salir a las calles a denunciar, detrás de un comentario, detrás de un “Me gusta” tiene que haber una presencia.

Pienso que todo lo que está pasando en estos tiempos es, entre otras cosas, porque nos hemos olvidado de ser humanos. Nos comunicamos todo el día sin vernos, sin mirarnos a los ojos, sin tocarnos las manos, sin sentir la energía de las otras personas. Finalmente, no nos estamos comunicando, nos estamos simplemente informando sobre el otro y eso es todo.

Mandamos una frase de amor por texto lleno de muchos corazoncitos, publicamos en Facebook todo el amor que le tenemos a nuestros hijos, lo maravillosos que son y lo afortunado que somos de tener al mejor ser del planeta como esposo, etc. Y finalmente todo eso es virtual (y muchas veces ni es verdad). Bueno, ¿cuál es el problema dirían algunas personas? Lo grave es que muchos están ahí viviendo eso: una vida virtual y eso sí es un problema tanto personal como de sociedad.

  Recuperar lo humano

El problema a nivel personal le corresponde a cada uno, pero mi preocupación es lo que nos afecta como sociedad; tema que da para largo, pues toca todas las esferas de la vida. Hoy hago un llamado e invito a que recuperemos ese lado humano que hemos perdido. No es que la tecnología sea mala, es que nos ha cambiado tanto y tan rápido, que no hemos tenido tiempo de adaptarnos perdiendo todo el contacto humano.

En las redes sociales somos muchos los que manifestamos contra la detención y el encierro en jaulas de los niños latinoamericanos en Estados Unidos. También fuimos muchos los que denunciamos los asesinatos de nuestros líderes sociales.

Uno de mis grandes deseos es que no tengamos que salir de nuevo a manifestar en las calles, pero si es así, espero que esta vez seamos muchos más.