PULSÓMETRO

Integración escolar de adolescentes latinos en Quebec: Lagunas en el sistema

Guadalupe Escalante

Jesica  tiene 21 años. A los trece inmigró con su familia a la Ville de Québec. Cuando dejó su país de origen, Perú, ya había terminado el segundo de secundaria. En Quebec estuvo tres años en la clase de acogida, para aprender francés, antes de pasar a la clase regular. Al año de estar allí, la dirección de la escuela le informó que ya no podía seguir, sino que debía ir a una escuela para adultos, pues pronto alcanzaría la mayoría de edad. Meses después, Jesica consiguió un trabajo y no volvió a estudiar.

Para los inmigrantes alófonos que llegan a Quebec en la adolescencia, terminar la secundaria en el sistema escolar de menores representa un reto que muchos no logran alcanzar. Los que cumplen la mayoría de edad, como Jesica, se ven obligados a pasar al sistema de adultos, con lo que aumentan las posibilidades del abandono escolar.

Jofer Bravo, trabajador social del Centro de Ayuda a Familias Latinoamericanas (CAFLA), advierte que este problema –que se origina en el sistema escolar–  lo enfrentan mayormente los niños inmigrantes alófonos que llegan con más de trece años.

“El cuello de botella se da en términos de los profesores y capacitadores de las clases de acogida y regulares para identificar las competencias de los chicos con potencial y ayudarlos a terminar la secundaria en su tiempo, antes de que lleguen a la mayoría de edad”, señala Bravo. Este trabajador social interviene desde hace tres años en dos escuelas secundarias de Montreal, para facilitar la integración lingüística y social de más de doscientos estudiantes alófonos, de los cuales el 36 por ciento son latinoamericanos.

Las observaciones de Bravo, que se enmarcan dentro de una problemática mayor del abandono escolar de los jóvenes inmigrantes en Quebec, traen a la luz una de sus aristas poco visibilizadas: la escasa formación de los profesores y, en general, del personal escolar en el tema de la diversidad cultural.

Simon Collin, profesor del Departamento de didáctica de lenguas de la Universidad de Quebec en Montreal (UQAM), considera que el hecho de que vivamos en una sociedad cada vez más diversa culturalmente, plantea el reto de capacitar en el tema a los maestros, no sólo de las clases de acogida, sino también a los de las clases regulares.

“Los futuros profesores, dependiendo del programa, llevan al menos un curso sobre la diversidad lingüística, religiosa y cultural. Pero un curso no es suficiente, teniendo en cuenta la centralidad del tema de la diversidad en Quebec.  La falta de formación, considera Collin, puede generar casos de discriminación y de racismo, voluntario o involuntario.

Otro de los límites de las estrategias de integración de los estudiantes alófonos, señala Collin, es la politización del francés.  “El hecho de aprender el francés es perfecto, pero no debe darse en detrimento de otros idiomas, sobre todo de los estudiantes alófonos”. Para el investigador de la UQAM, hay una amalgama entre la preservación del francés y la discriminación de la diversidad lingüística, “la cual se traduce, en algunas comisiones escolares, en la prohibición a los estudiantes alófonos de hablar su idioma en la recreación y en otros espacios, lo cual no es normal”.

En el caso específico de los estudiantes latinoamericanos, el trabajador social de CAFLA considera que la poca preparación en la diversidad cultural del personal educativo, sumado a los estereotipos construidos sobre los latinoamericanos, muchas veces, obra en contra de la integración de estos estudiantes al sistema escolar, pues “se ven encasillados en clichés: que son buenos para bailar, para las fiestas, pero no para los estudios”, deplora.