PULSÓMETRO

Quo vadis Quebec

FOTO: ANOUK DESAUTELS

MARCELO SOLERVICENS

Más del 60% de los electores están insatisfechos con el gobierno liberal dirigido por Philippe Couillard. Luego de casi 15 años de ejercicio casi ininterrumpido (exceptuando el corto y catastrófico mandato de la pequista Pauline Marois), los ciudadanos quieren un cambio, pero no saben quién lo encarnará.

¿Resiliencia liberal?

Los demonios de una corrupción que no se atrevió a tocar la Comisión Charbonneau, penan aún a los liberales. El grupo Quebecor lo reveló y la UPAC lo confirmó: El ex primer ministro Jean Charest está en la mira de investigaciones de corrupción. Aunque el primer ministro Couillard esgrima que la corrupción fue cosa del pasado, miembros de su diputación, y hasta él mismo, fueron ministros a 100 mil dólares de Jean Charest. La ciudadanía no duda que se trata del mismo Partido Liberal gastado y prepotente. La deslegitimación también se extiende a la política en general.

Persiste el rechazo ciudadano a las draconianas políticas de austeridad, impuestas sin piedad para obtener rápidamente el déficit cero. Los padres no olvidan las inéditas cadenas de solidaridad para proteger la educación pública, desoídas por el gobierno. Cunde el descontento frente a la centralización, la creciente privatización e ineficiencia del sistema de salud. ¡Los datos oficiales revelan que 8 500 enfermos menos recibieron servicios a domicilio! Preocupa el inexorable deterioro de la salud pública y el fortalecimiento del sector privado en intervenciones más rentables, como la operación de catarata. Inquieta el impacto social sobre las desigualdades sociales de la reducción de financiamiento del desarrollo local y del comunitario y la eliminación de los Consejos Regionales de Representantes (CRÉ), de los CLD. Abundan las críticas a un accionar cortoplacista en lo econó- mico, a la prioridad entregada al mercado y visiones neoliberales. Los grupos ecológicos denuncian las incoherencias gubernamentales en el combate contra el cambio climático. Otros denuncian la inédita sumisión del gobierno de Quebec frente al gobierno federal. Hasta sus partidarios lamentan que se haya fracasado en hacer olvidar el impacto de las políticas de austeridad.

Pero, a pesar de su impopularidad, los liberales creen que ganarán las próximas elecciones y las encuestas los confortan. Se fían en el desplome de la alternativa bipartidista entre el PLQ o el PQ con la división de la oposición en PQ, CAQ, QS y ON. Algunos sue- ñan con un hipotético nuevo sistema electoral proporcional que reflejaría esa realidad, mientras los partidos de oposición se buscan sin encontrarse, se redefinen confusamente. ¿Recuperaron los liberales su tradicional estatus de partido natural de gobierno en Quebec?

¿Opositores en busca de su destino?

Los partidos de oposición barajan apuestas arriesgadas; se niegan a tejer alianzas. La CAQ de François Légault apuesta a ser la alternativa de reemplazo, de derecha, de los liberales… sin la corrupción. Pero su programa adolece de indefiniciones. La CAQ no tiene una imagen clara y ello dificulta su posicionamiento alternativo.

Quebec solidaire (QS) apuesta a presentarse como única alternativa de nueva izquierda socialdemócrata pluricultural frente al neoliberalismo del gobierno Couillard, de la CAQ y también del PQ. Apuesta al fin de la dicotomía entre federalistas y soberanistas y a la primacía del conflicto entre izquierda y derecha. Corteja QS a los pequistas desilusionados; los federalistas de izquierda y las comunidades culturales, cautivas del Partido Liberal por el tradicional clivaje soberanista/ federalista.

Su último Congreso, rechazó ad vitam aeternaum un pacto electoral de no agresión con el PQ para derrotar a los liberales en 2018. Renegaron también la firma de sus representantes bajo la Hoja de Ruta de acceso a la soberanía. Un acuerdo refrendado por el PQ, ON y el BQ, propiciado por las Organizaciones Unidas para la Independencia (OUI-Quebec).

Para algunos, la profunda ruptura con el PQ es un error histó- rico que pavimentará la victoria de los liberales en 2018. Otros critican un cálculo político oportunista y su ruptura con el proyecto soberanista.

Lo cierto es que QS entra en una nueva etapa. La llegada del ex dirigente estudiantil de la Printemps érable, Gabriel Nadeau-Dubois, nuevo portavoz masculino y diputado de Gouin fortalece esa corriente progresista alternativa. Aumenta su número de miembros y crece su popularidad en las encuestas. Pero… ¿Ganará la arriesgada apuesta del camino solo?

La humillación por la negativa de QS llevó nuevamente el PQ al borde de la implosión. Bordea el 20% en las encuestas. La postergación del referendo soberanista a un eventual segundo mandato, le hizo perder su especificidad y es incomprensible para el común de los mortales. La promesa de buen gobierno, sin corrupción, no se acompaña de propuestas de desarrollo económico. El PQ se busca.

Insatisfacción

La insatisfacción ciudadana no encuentra alternativas polí- ticas viables para deshacerse de la corrupción que transpira la marca liberal: de las impopulares políticas de austeridad del gobierno, de su deriva extractivista cortoplacista y antiecoló- gica, del desmantelamiento del rol social del Estado, entre otras.

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