PULSÓMETRO

Mamselle Ruiz: El canto que ilumina

FOTO: ANDRÉ CHEVRIER
Su cálida voz resuena en los escenarios como un eco en el Chichen Itza. Su canto, a la vez romántico cuando le habla al amor o vigoroso cuando de denunciar injusticias se trata, nos envuelve en la magia de los ritmos latinos.

ANA SILVIA GARCÍA

Mamselle Ruíz, cantante, guitarrista y compositora, llega a Montreal en 2009, proveniente de su natal México. Su primer álbum Maíz sale a la luz en 2012, con temas en español y francés. En 2013 es declarada Artista Revelación Radio-Canada. En 2014 lanza su segundo compacto Miel de cactus. Su contacto con la naturaleza no solo está presente en su vida cotidiana, también trasunta en sus discos. Mamselle Ruíz, dueña de una personalidad singular, es una de las voces más destacadas de nuestra comunidad, cuyo trabajo con tesón y amor va obteniendo merecido éxito que nos enorgullece.

¿Desde cuándo sentiste que lo tuyo era la música?

Desde muy pequeña tuve un magnetismo hacia la música, pero sobre todo al canto. Me gustaba pegar la oreja a la radio y aprender todo lo que escuchaba, imitar cantantes, melodías, ruidos, anuncios publicitarios, todo. Canté instintivamente todos los días de mi infancia. A los 5 años fui solista en el coro de la iglesia y en el grupo extra escolar de guitarristas. A los 10 años comencé a tocar la guitarra y continué cantando hasta que comencé mis primeros proyectos semiprofesionales a los 16 años. Al momento de elegir carrera (18 años), me dirigí sin pensarlo a la escuela de música. Nunca tuve duda que ese era mi camino.

La composición ¿te toma tiempo? ¿Cómo eliges tus temas, a qué le cantas?

Claro, la composición toma tiempo, aunque es un tiempo rebelde. Puede ser que una canción esté terminada en un día o en dos años. Nunca se sabe en qué momento la inspiración va a hacer de las suyas. Por ejemplo, puedo estar en la calle, trabajando en lo que sea o puedo estar durmiendo, la inspiración no para. Y cuando llega hay que recibirla porque si no… ¡Se va indignada! Y por consecuencia puedo perder la semilla de la creación de algo fabuloso. Con respecto a la temática, es la inspiración creativa quien elige el tema a cantar. Algunas veces yo puedo influenciarla, pero casi siempre, tengo la impresión, que es el universo quien se expresa a través de mi obra. Por ejemplo, puedo cantarle a la vida, a la muerte, al amor, al miedo, al drama, a la vejez, a los valores más importantes de la humanidad, a cosas simples, al mar, al viento… Puedo hacer un homenaje a grandes personajes, cantarle a la tierra, a la magia, a lo maravilloso, a lo difícil y oscuro, etc.

Algunos te consideran la sucesora de Lhasa de Sela. ¿Crees que llegaste para llenar el vacío que ella dejó?

Es imposible ocupar el espacio que Lhasa dejó, todos somos únicos e irrepetibles. Yo llegué y tuve la fortuna de tener gente que ha creído en mí. Gracias a eso yo puedo florecer. Gracias a mi equipo y a mi público. ¿A qué atribuyes el éxito que tienes, tu interpretación, la energía que transmites, las letras de tus temas? Me gusta pensar que vivo dentro del concepto de “éxito” pues considero que más que llegar a obtenerlo, adquirirlo, el éxito es una manera de vivir.

En mi punto de vista, cada acción bien llevada a cabo puede ser un éxito, dependiendo cómo lo vivimos y qué significado le damos. En mi caso el éxito en mi vida, es una consecuencia del trabajo arduo y perseverante, de la realización de pequeñas tareas cotidianas, concretas, pensadas, simples, pero que nos llevan a un lugar u objetivo preciso; también de un trabajo en equipo incansable e intenso y ya el resto, viene por añadidura.

La solidaridad, es una de tus características, ¿tuviste alguna experiencia que te haya marcado en este sentido?

Pues muchas experiencias me han marcado y lo que he aprendido es que cuando nos vayamos de esta tierra lo único que quedará es lo que dimos, ofrecimos, ofrendamos a nuestra constelación de gente y nuestra comunidad.

Lo que me marca es ser parte de la unidad y poder hacer una diferencia para que esta unidad vaya bien y florezca.